viernes, 9 de marzo de 2012

EL PODER DE UNA VISIÓN

Recientemente he tenido acceso a la lectura de “El Caso Nadal” que se estudia en la Harvard Business School. En un pormenorizado estudio de las claves del éxito de Rafa Nadal, entre otras muchas cosas, describe cómo su entrenador consiguió que se viera mordiendo la Copa de los Mosqueteros, ese repetido gesto que todos hemos visto una y otra vez cada vez que ha conquistado un nuevo título.

Y es que tu mente tiene un tremendo potencial creador. Me gusta mucho la expresión que utiliza Stephen Covey cuando dice que todo se crea dos veces. Una primera en tu mente y posteriormente en la realidad. Claro está que el éxito no reside solo en visionar, pues detrás de una victoria está un laborioso trabajo lleno de esfuerzo, grandes sacrificios e incluso altas dosis sufrimiento.

El tener una visión retadora y a la vez alcanzable tiene muchas ventajas. Dota de sentido a tu existencia, aumenta tu autoestima, focaliza tu trabajo, te hace más fácil separar la paja del trigo, discernir entre lo urgente y lo importante, te ayuda a ponerte en acción, etc…
Inolvidable momento de diversión en el Taller de PNL que impartí en el IE
Pero hoy no quiero hablarte solo de Nadal, sino de mi propia experiencia personal. El pasado día 2 de marzo impartí un taller de introducción a la PNL en el IE (Instituto de Empresa) en Madrid para IECA, la Asociación de Antiguos Alumnos del Programa Superior de Coaching Ejecutivo. Este hecho se une al lanzamiento de una nueva asignatura que imparto en el marco del MBA de Fundesem Business School denominada Plan de Vida. Ambos hechos no son casuales, sino causales. Mi visión se hace realidad y, al igual que Nadal se vió mordiendo la Copa de los Mosqueteros, yo hoy cumplo con aquello que hace tiempo pude ver y que hoy se convierte en realidad.

Ahora, te invito a que dediques un tiempo de reflexión a responder: ¿En qué sueñas? ¿Podrías visionarlo? ¿Para qué quieres construir esa visión? ¿A qué estás dispuesto a renunciar para lograrlo? ¿Cuál va a ser tu primer paso? ¿Cómo te sentirás cuando lo hayas logrado?

Quiero dedicar este artículo a mi amiga y compañera del PSCO Marisa Sevilla quien, confiando en mí, me propuso para esta experiencia maravillosa y dar las gracias a Julio Peirado, presidente de IECA por esta iniciativa que no ha hecho más que empezar y tiene un prometedor futuro.

lunes, 30 de enero de 2012

¿CÓMO ME SIENTO?, ¿CÓMO NOS SENTIMOS?

Vivimos en tiempos revueltos. Es tiempo de tremendos cambios, de enormes desequilibrios, de bochornosas estafas, de inexplicables injusticias, de muchas dificultades económicas, de inciertos miedos que nos presagian un futuro teñido de negro.

Estoy seguro que te has planteado cómo puedes influir en que mejore la situación. Parece obvio que la solución pasa por transmitir un mensaje de optimismo y de confianza en el futuro. Sin embargo es posible que con cierta facilidad te hayas dejado arrastrar por la corriente sucumbiendo a la emoción colectiva de frustración, enfado, escepticismo y pesimismo, y que tu leguaje se haya adaptado al de los que te rodean, y te escuchas pronunciando frases del tipo: “Esto está fatal”, “lo peor está aún por venir”, “no tenemos salida”, “este país se hunde”, etc… ¿Cómo te suenan todas estas frases puestas en tu boca?

Lo cierto es que nuestra sociedad está compuesta por todos y cada uno de nosotros, que individualmente hacemos pequeñas aportaciones que todas juntas conforman un ente superior que tiene vida propia, creencias propias, anhelos propios e incluso sentimientos propios. Se estima que hasta el 30% de los resultados de un equipo se puede ver alterado en función de sus emociones. Tanto en la mejora de los mismos, si las emociones son positivas, como en el empeoramiento, si las emociones son negativas. ¿Imaginas adónde podría llegar nuestra sociedad si mejorase un 30% sus resultados? ¿Dónde quedaría la crisis?

Recientemente tuve la oportunidad de asistir como invitado a una mesa de debate en la que se trató la situación del tejido empresarial. En la Cadena Ser pude comprobar cómo el tono medio de los mensajes inducía al pesimismo colectivo. Ese sentimiento de derrota general se respira en el ambiente y se contagia, y todos y cada uno de nosotros tenemos una gran responsabilidad en lo que se pulsa, lo que siente nuestro sistema.

No es la primera vez que afirmo que tú eres único e irrepetible, y es en esta singularidad en la que con tu forma de pensar, de hablar, de actuar y de sentir influyes en los demás, de la misma forma que todos ellos juntos han influido en ti.

Te animo a que te sientas protagonista, no solo de tu destino, sino también del de cualquier colectivo o sistema al que pertenezcas y aportes tu granito de arena con la finalidad de conseguir una sociedad mejor.

Quiero dedicar este artículo a Gema Vinuesa, compañera del MBA de Fundesem Business School, que compartió conmigo mesa en este evento y de quien guardo un especial recuerdo en nuestro paso por esa experiencia formativa.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿CÓMO ME HABLO DE LOS QUE ME RODEAN?

En el ámbito empresarial he sido testigo en infinidad de ocasiones de cómo personas con gente a su cargo se referían a sus subordinados con frases del tipo: “este no lo va a conseguir” “aquel no sabe hacerlo” “tú no eres capaz de conseguirlo”, etc…

No solo en el ámbito empresarial, sino en cualquier ámbito relacional, cotidianamente se producen este tipo de manifestaciones que no dejan de ser una especie de premonición de lo que va a suceder, una suerte de profecía que termina por cumplirse. Goethe decía: “Trata a un hombre como es y seguirá siendo lo que es. Trata a un hombre como puede ser y se convertirá en aquello que puede ser”.

Nos preguntamos qué hacer para que nuestro compañero de trabajo, nuestro jefe, nuestro alumno, nuestra pareja, nuestro hijo, etc… se desarrollen y consigan aquello que nos gustaría. Ponemos normalmente el acento en ellos, pero qué tal si prestas atención a lo que tú piensas de ellos. Si piensas que no podrán, no hace falta que se lo digas, porque se lo estás transmitiendo con tus gestos, con tu mirada y en general, con tu lenguaje no verbal. Y es que no podemos no comunicar. Más del 70 % de la comunicación se realiza a través de medios no verbales.

Por esto precisamente, qué tal si cambias tu diálogo interno y ves en el otro el potencial que todo ser humano tiene de conseguir aquello que realmente se proponga. Si crees en los tuyos, les estarás ayudando a que consigan aquello que se propongan.

Quiero dedicar este post a mi amigo Christopher Ransford por la confianza que ha depositado en mí y que me transmite desde su palabra, su corporalidad y su emoción.

¿Qué te dices de los que te rodean? ¿Qué crees que ellos perciben de ti?.

Te invito a que reflexiones sobre estas cuestiones mientras escuchas este villancico con el que quiero desearte una muy feliz Navidad y que disfrutes de la vida y de las cosas sencillas en el 2012.

martes, 1 de noviembre de 2011

EL POTENCIAL INTERIOR Y EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA.

En el fondo de cada uno de nosotros existe el anhelo de vivir una vida de grandeza y de contribución, de importar de verdad, de marcar una verdadera diferencia. Puede que dudemos de nosotros mismos y de nuestra capacidad para hacerlo. Sin embargo estoy plenamente convencido de que se puede vivir de esa manera. Todos tenemos el potencial suficiente en nuestro interior para conseguir lo que nos propongamos.

En este sentido, quiero hoy compartir con todos vosotros mi propia experiencia. En muchos de mis cursos recibo feedback de los alumnos a través de correos, pero el de esta semana resume como ninguno muchos de los mensajes que más hondo han calado en mi filosofía de vida. Dice así:

“Hola José Luis. Mi más sincero agradecimiento por estos dos días compartidos, por tu profesionalidad y especialmente por tu responsabilidad, por tu capacidad de persuadir, etc... Estoy seguro que tu vida será un continuo éxito. Bendito el día en que decidiste dedicarte a esto y contribuir a comunicar que podemos ser mejores personas para entre todos lograr un mundo mejor. Ojalá de verdad el siglo XXI sea el siglo de las personas. Dios te oiga. Me he emocionado mucho en algunos momentos...  Personalmente, en cuanto consiga organizar mi tiempo (mi vida es una constante pelea con él), eliminando, simplificando y combinando, he decidido fijarme unos objetivos concretos para dedicarme más a mí mismo y quererme, vencer mi inseguridad y mi timidez,  y ser capaz de conseguir  “creer en mí mismo para tener vida propia”. Quizá me sienta desprotegido por siempre haberme auto-protegido... Me pongo el reto de pensar más en positivo y tener mejor humor... Muchas gracias. Un fuerte abrazo: Vicente.”

Decía la Madre Teresa de Calcuta que “pocos de nosotros podemos hacer grandes cosas, pero todos podemos hacer cosas pequeñas con gran amor”.

Me despido con unas reflexiones: ¿Qué quieres conseguir? ¿Cómo lo vas a hacer?, y lo más importante ¿Cuándo?

 Quiero dedicar este post a Amparo C., alumna de uno de mis cursos y que con sus comentarios me anima a seguir por este camino de entrega y dedicación a los demás, para aportar mi pequeño grano de arena con la finalidad de conseguir un mundo mejor. Por último, te sugiero que reflexiones durante un instante sobre lo comentado mientras escuchas el siguiente vídeo:

lunes, 26 de septiembre de 2011

LA MÚSICA MUEVE A LA ACCIÓN

Ya desde antes de nacer, en el seno materno, podemos distinguir distintos sonidos. En ese mismo momento, a cada sonido le atribuimos una emoción, en función de la reacción que sentimos que causa dicho ruido en nuestra madre. De tal forma que podemos sentir cómo el organismo de nuestra madre reacciona a determinados estímulos sonoros con una determinada respuesta fisiológica como el estrés, la relajación, la alegría, etc… Esto va conformando en nuestra mente una asociación estimulo-respuesta aprendida. Hoy sabemos que esta asociación estímulo-respuesta se puede cambiar.

Las diferentes culturas han logrado ordenar el ruido. La música ha tenido un gran protagonismo en la vida del hombre, que ha sabido crear variedad de ritmos y melodías en función de las distintas culturas. Desde la música clásica hasta otros tipos como aquella que hace entrar en trance a los “derviches” pasando por los sonidos emitidos por los “hombres cocodrilo” de Papúa, utilizados para atemorizar, hasta los himnos deportivos que cantan los hinchas, la música siempre ha sido un lenguaje universal que despierta, potencia o calma las emociones en el ser humano.
Con la directora de orquesta Inma Sara, en su último concierto en Albacete
 La emoción empuja a la acción. El miedo nos hace ponernos a buen recaudo en situaciones de peligro, la rabia nos hace movilizarnos para corregir injusticias, el orgullo nos ayuda a mantener nuestro nivel de auto exigencia, el amor es la mayor fuerza creadora, la tristeza nos lleva al recogimiento y la alegría a compartir con los demás.

La música puede tener un impacto positivo en nuestras emociones y en nuestra salud. Si controlamos lo que escuchamos, estamos controlando lo que sentimos, y lo que es más importante, estamos condicionando lo que hacemos.

Te animo a que hagas una selección de lo que te gusta escuchar, y que clasifiques tu archivo musical en función de las emociones que quieres experimentar para, de esta forma e indirectamente, influir en tu comportamiento cotidiano.

Hace un año comencé mi afición al violín. Hoy quiero dedicar este artículo a Alina, mi profesora de violín, por su vocación, su paciencia y por la ilusión que transmite.

viernes, 26 de agosto de 2011

DONDE UNA PUERTA SE CIERRA OTRA SE ABRE


En el anecdotario de la Ciudad de Ávila he encontrado una curiosa historia: En el Palacio medieval de los Dávila se abrieron varias ventanas en la parte del lienzo sur de la muralla de la ciudad con vistas al valle amblés. La Reina Jana I de Castilla ordenó tapiarlas. Años mas tarde, en 1.541 el señor del Palacio, Don Pedro Dávila, abrió una nueva ventana, esta vez con miras al interior de la Ciudad Amurallada, un bonito mirador sobre la puerta del Rastro. En esa ventana reza la leyenda: “DONDE UNA PUERTA SE CIERRA OTRA SE ABRE”.
Foto de la ventana, tomada el pasado mes de julio tras la comida con Iván
En épocas como esta, de crisis y de incertidumbre, solemos actuar con miedo, en muchos casos renunciando a nuestros propios valores y convicciones mas profundas. Pero traicionar nuestros valores, nuestros principios y nuestras convicciones no hace mas que minar nuestra autoestima e impide que aflore nuestro talento. No en vano, el miedo es diametralmente opuesto al talento. Afortunadamente, parece que va calando la idea, en el mundo de la empresa, de la educación y en la sociedad en general, de prestar especial atención al talento como estrategia para desarrollar todo el potencial humano de cara al futuro.

Por eso te animo a no tener miedo para que pueda aflorar todo tu talento y a que construyas tu futuro en base a unos principios y valores sólidos que conformen la cimentación de tu carácter  y de tus hábitos, que sean tu guía y te ayuden en la toma de decisiones cotidianas. Y si a pesar de esto caes, levántate de nuevo, porque “donde una puerta se cierra otra se abre”.

Quiero dedicar este post a Iván De La Cerda, ejemplo de persona con unos sólidos principios como el del esfuerzo y la honradez, quien en una comida de trabajo junto al Palacio de los Dávila me contaba esta historia el pasado mes de julio.

miércoles, 20 de julio de 2011

ORIGEN DE LAS DIFICULTADES DEL CAMBIO

Los primeros filósofos griegos, los conocidos como presocráticos, concebían el mundo como un constante devenir. Todo estaba en movimiento y por ende, el ser humano se encontraba en constante movimiento y transformación y su mayor reto era adaptarse a esos cambios. En un posterior periodo denominado la deriva metafísica, Sócrates, Platón y Aristóteles centran la atención en la parte racional del ser humano. Todo tiene que tener un por qué, incluso nuestra existencia y nuestra forma de ser. Además esta forma de ser es inmutable. Somos como somos, tenemos una forma de ser esencial, un núcleo que nos identifica y que no podemos cambiar.

Esta explicación no tendría mayor relevancia si no fuese por el hecho de que las teorías esgrimidas por los metafísicos y sus discípulos, han sido la base del pensamiento y de la cultura occidental desde entonces, hace ya casi veinticinco siglos. ¿Cómo no nos va a costar aceptar que podemos cambiar? Llevamos veinticinco siglos pensando que no podemos. Nuestro desarrollo histórico ha tenido lugar sin romper con estos supuestos de lo que significa el ser humano. La cultura, la educación y la tradición han arrastrado este pensamiento hasta nuestros días.

3ª PROMOCION. PROGRAMA SUPERIOR DE COACHING EJECUTIVO DEL IE
Pero en el S.XXI, los brutales cambios que se están produciendo nos impiden seguir anclados a este pensamiento. Los cambios a nivel cultural, social, organizativo, etc… son abrumadores, y cobra especial relevancia el modo en que nos comunicamos, las tecnologías de la comunicación y muy especialmente las redes sociales. Ya no nos sirve de nada pensar que no podemos cambiar porque o cambiamos o los cambios nos pasarán por encima como una apisonadora.

El Coaching surge en los últimos años, no de forma casual sino mas bien causal, debido precisamente a estos cambios y a la necesidad de adaptarse a los mismos. Durante el curso académico que va desde noviembre hasta julio he asistido al Programa Superior de Coaching Ejecutivo del IE. He tenido la suerte de compartir estas y otras muchas enseñanzas con un grupo humano excepcional compuesto por 15 alumnos y un puñado de profesores capitaneados por Pilar Rojo y María García. A todos ellos quiero dedicar este post y enviarles desde este rincón un abrazo de sincero agradecimiento por todo lo que me han enseñado y por todo lo que hemos compartido. Nunca os olvidaré.

Reflexión final: No se trata de debatir sobre si podemos cambiar sino mas bien sobre si quiero cambiar… y cuándo.